lunes, 12 de marzo de 2012

Relato. MARÍA LARA

UN ACCIDENTE FATAL

Todos los habitantes  estaban impacientes por ver la nueva familia  que llegaba al pueblo. Después de una hora esperando cerca de la casa, vieron que se acercaba un coche desconocido hacia allí.
-¡Ahí vienen nuestros nuevos vecinos! – dijo Jefferson, el habitante más simpático de todo el pueblo.
El coche aparcó lentamente enfrente de la casa.  Conducía un señor de unos 50 años, con cara pálida y vestimenta descuidada. A su lado iba sentada una mujer de unos 35, que miraba a sus nuevos vecinos desde la ventanilla. Detrás iban un chico de unos 20 años, parecía risueño, ojos azules, moreno, muy guapo, al que todas las chicas del pueblo se le quedaron mirando con la boca abierta. En el asiento de al lado iba una niña de unos 15 años dormida.
El señor salió del coche y estiró las piernas. La mujer se acercó a la casa y saludó a los vecinos con un leve gesto de mano y abrió la puerta. El chico cogió a la niña pequeña y salió del coche.
-Papá, ¿os ayudo a meter el equipaje?
-No Steven, tú despierta a  Ainara y ve con ella a vuestras habitaciones, donde os diga tu madre. Ya me encargo yo.
El señor metió el coche en su pequeño garaje de la parte de atrás y se metió a la casa.
Los vecinos cuchichearon entre ellos.
-No parecen muy sociables, ¿no?
-No sé, parecían un poco tímidos. Mañana vendré a traerles un bizcocho de bienvenida- dijo Sandra, una de las vecinas más conocidas del pueblo.
A la mañana siguiente, Sandra, sus hijos y algunos amigos de ésta fueron a casa de sus nuevos vecinos. La mujer les abrió la puerta con un gesto de amabilidad, se presentó (se llamaba Nelly) y les pasó a la sala de estar. Para ser el segundo día de estar en el pueblo, estaba todo muy bien colocado y decorado. Era una amplia sala con una mesita de café, dos sillones que la rodeaban y unos muebles con una chimenea.
-Podéis sentaros por aquí, os traeré unas tazas de café y unos pasteles. http://www.casasdecoracion.com/imagen/postings/50/view_1_50.jpg
Cuando volvió la mujer con la bandeja de los cafés y los dulces, Sandra preguntó:
-Bueno, ¿por qué escogisteis este pueblo para mudaros?
-Mi marido Bryan y yo vivíamos en nuestro país, Ecuador, cuando pasó un terrible accidente. Hubo un gran terremoto que destrozó nuestra casa, una bonita casa con jardín, de dos plantas, diseñada por nosotros. Steven tenía 5 años, y yo estaba embarazada de Ainara. Y como Bryan y yo tenemos familiares en España, decidimos venir a vivir aquí, a un pueblo tranquilo como este.
Después de hablar los vecinos durante una hora, llego la hora de comer y cada uno se iba a su casa cuando de repente, Steven salió con cara enfurecida del garaje a toda velocidad y atropello a la hija pequeña de Sandra, Susana.
-¡Dios mío! ¡Mi hija!
Sandra y su hijo se acercaron corriendo hacia la niña, y Steven se fue sin ni si quiera parar. Nelly llamó histérica a la ambulancia.
Pasaron semanas sin que Susana mejorara, y Steven no aparecía.
Pasaron meses, hasta que Susana murió y Sandra decidió hacer venganza por el hijo se su vecina. Una noche, Sandra, acompañada de unos vecinos que le tenían mucho cariño a esta niña, entraron a la casa por la puerta del garaje que solían dejar abierta, cogieron a sus vecinos mientras estaban dormidos y les ataron manos y pies.
Diez minutos después estaban en la furgoneta de uno de estos habitantes del pueblo, camino de una laguna cercana.

Eran las 2 de la madrugada, y todo estaba muy oscuro. Sandra sacó a los familiares uno a uno y los ahogó en la laguna. Alrededor los vecinos reían y gritaban “venganza por la Pequeña Susana!”.
http://1.bp.blogspot.com/_mX6Rfx51ZuY/Sp8HlZd-BEI/AAAAAAAAAS4/GDEitIGbOzc/s400/Laguna+LV+de+noche+reflejo.JPG

Ha pasado un mes desde que los fantasmas de esta familia siguen buscando a Steven,  al que desde el día que atropelló a la niña no se sabe nada.
Sandra acabó encerrada en un psiquiátrico unas semanas después de ahogar a esta familia.

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